Cómo Sakana del Perú se convirtió en la primera empresa del mundo en obtener la certificación MSC de Cadena de Custodia para anguila
Cuando Sakana del Perú obtuvo la certificación MSC de Cadena de Custodia para la anguila peruana, alcanzó un hito que trascendió a la propia empresa: se convirtió en la primera compañía del mundo en obtener esta certificación para esta especie. El reconocimiento fue la etapa más visible de un proceso que había comenzado varios años antes.
Para quienes lideraron ese camino, la certificación nunca fue el verdadero comienzo de la historia.
El trabajo había empezado varios años antes, cuando la empresa decidió fortalecer una pesquería que ayudó a desarrollar desde sus inicios y preparar las condiciones necesarias para demostrar, con un estándar reconocido internacionalmente, que era posible gestionar ese recurso de manera responsable.
Hoy, la empresa procesa diversos recursos hidrobiológicos destinados principalmente a la exportación. Entre ellos, la anguila ha ocupado un lugar importante desde la creación de la compañía, permitiendo construir una operación especializada y relaciones comerciales de largo plazo con clientes, principalmente en Japón y Corea del Sur.
Fundada en 1995 como subsidiaria de Taiyo A & F Co. Ltd., empresa del grupo Maruha Nichiro Corporation, Sakana del Perú nació tras varios años de trabajo del grupo japonés en el país, cuya presencia se remonta a 1969. Ese recorrido permitió desarrollar la pesquería de la anguila peruana y abrir mercado en países como Japón y Corea del Sur.
Pero el crecimiento de esta pesquería también enfrentó uno de los desafíos más importantes de su historia.
A comienzos de la década de 2010, la pesca ilegal comenzó a expandirse hasta poner en riesgo la continuidad del recurso. Para Sakana, el problema no solo comprometía una actividad comercial. También amenazaba el futuro de una pesquería en cuyo desarrollo había participado durante años.
Erasmo Rodríguez, gerente de Planta de Sakana del Perú, recuerda ese periodo como el momento en que la empresa entendió que proteger el recurso requería mucho más que el esfuerzo de una sola organización.
A partir de esa experiencia, Sakana trabajó junto con otras empresas para formar la Asociación Peruana de Productores de Anguila (APPA), con el objetivo de fortalecer la gestión de la pesquería. Paralelamente, inició un trabajo permanente con el Ministerio de la Producción (PRODUCE) y el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), cuya participación permitió combinar la regulación del recurso con el conocimiento científico necesario para ordenar la actividad.
La empresa comprendió que proteger el recurso no dependía únicamente de combatir la pesca ilegal. También era necesario fortalecer la formalidad y la trazabilidad para generar mayor confianza a lo largo de toda la cadena.
«Siempre ponemos énfasis en la calidad de nuestros productos y somos una empresa cien por ciento formal. Hay mucha informalidad también en la pesca. Nosotros no entramos con eso.»
Erasmo Rodríguez
Gerente de Planta | Sakana del Perú
En 2020, la empresa decidió iniciar un proceso de mejora de la pesquería antes de afrontar la auditoría. El objetivo era acercarla progresivamente a los estándares exigidos por el Marine Stewardship Council (MSC), fortaleciendo procesos que ya venían desarrollándose desde años atrás.
«Antes de ir a la certificación había que prepararnos. Teníamos que desarrollar un proceso de mejora de la pesquería para acercarnos al estándar que exige MSC.»
Erasmo Rodríguez
Gerente de Planta | Sakana del Perú
Ese trabajo coincidió con la pandemia.
La pandemia ralentizó reuniones, coordinaciones y actividades que formaban parte del proceso de mejora. Aun así, la decisión de seguir adelante nunca cambió. Cuando el equipo consideró que la pesquería estaba preparada, recién dio el siguiente paso: enfrentar la auditoría.
Durante ese periodo también fue necesario decidir con qué recurso iniciar este camino.
Aunque Sakana procesa diferentes especies, la empresa optó por comenzar con la anguila. Rodríguez explica que, al tratarse de una pesquería donde participan pocos actores, era posible avanzar con mayor rapidez en aspectos como la trazabilidad y el control de toda la cadena. En recursos como la pota, donde intervienen muchas más embarcaciones y proveedores, el desafío es considerablemente mayor y requiere procesos más largos, aunque la empresa también participa en iniciativas orientadas a fortalecer esa pesquería.
La preparación tomó varios años. El proceso avanzó paso a paso hasta que, en 2025, Sakana decidió afrontar la auditoría final. Para Rodríguez, el resultado no llegó de manera inesperada. Cada etapa había respondido a un plan de trabajo construido junto con los demás actores de la pesquería y sustentado en años de preparación.
Pero mientras el equipo en Perú trabajaba para cumplir los requisitos del estándar, en Japón la casa matriz seguía de cerca cada avance.
Para Yoshikata Nakamura, gerente general de Sakana del Perú, el interés iba más allá de obtener un nuevo reconocimiento. Desde su experiencia, los mercados asiáticos están cambiando y los consumidores muestran un interés creciente por conocer el origen de los alimentos que consumen.
«Tuvimos mucho impulso de nuestra matriz en Japón. Tomó bastante interés en que avanzáramos. MSC puede convertirse en una puerta de entrada al mercado global. Esa es la ventaja más importante que vemos.»
Yoshikata Nakamura
Gerente General | Sakana del Perú
Aunque Japón y Corea del Sur continúan siendo los principales destinos de exportación de la anguila peruana, Nakamura explica que la empresa también viene explorando oportunidades en China y trabajando con plantas procesadoras en Asia para desarrollar productos con mayor valor agregado, como kabayaki y tempura, manteniendo la trazabilidad hasta el consumidor final.
Nakamura considera que ese interés responde también a un cambio gradual en el mercado japonés. Aunque señala que la conciencia sobre este tipo de certificaciones todavía no alcanza el nivel de Europa o Estados Unidos, observa que cada vez más empresas y consumidores prestan atención al origen de los productos que compran. Ese interés comienza a reflejarse en grandes cadenas de supermercados y en nuevos clientes que buscan productos certificados.
«Ya hay supermercados importantes en Japón interesados en productos con certificación MSC. Después de conocerse la noticia, algunas empresas nos llamaron porque querían saber más. Hay un potencial muy grande.»
Yoshikata Nakamura
Gerente General | Sakana del Perú
Para Rodríguez, una pesquería sostenible no depende únicamente de las empresas que participan en ella, sino de la capacidad de todos los actores para trabajar bajo un mismo objetivo.
En ese sentido, considera que la certificación también puede convertirse en una herramienta para fortalecer la formalidad y proteger el recurso en el largo plazo. Si el mercado comienza a reconocer y demandar productos provenientes de pesquerías certificadas, explica, será cada vez más difícil que la pesca ilegal encuentre espacio dentro de la cadena comercial.
Ese impacto también tiene una dimensión nacional.
Aunque el Perú es reconocido internacionalmente por la riqueza de sus recursos hidrobiológicos, todavía son pocas las pesquerías que han alcanzado este tipo de estándares. Para Rodríguez, este hito demuestra que es posible avanzar cuando existe coordinación entre empresas, autoridades y comunidad científica, y espera que la experiencia de la anguila pueda servir como impulso para que otras pesquerías recorran un camino similar.
Rodríguez explica que la experiencia adquirida con la anguila también servirá para seguir avanzando en otros procesos de certificación. Uno de ellos es la pota, una pesquería considerablemente más compleja por la cantidad de embarcaciones y actores involucrados, pero en la que la empresa también viene participando.
No obstante, dentro de la empresa nadie considera que la certificación represente el final del camino.
Por el contrario, ambos coinciden en que el mayor desafío comienza ahora.
Mantener la certificación exigirá continuar fortaleciendo los procesos, responder a nuevos requisitos y demostrar, año tras año, que los estándares alcanzados siguen formando parte de la manera en que la empresa desarrolla sus operaciones.
«La certificación no solo hay que conseguirla. Hay que mantenerla. Vamos a seguir siendo supervisados para demostrar que seguimos cumpliendo con los estándares y adaptándonos a los nuevos desafíos.»
Erasmo Rodríguez
Gerente de Planta | Sakana del Perú
Después de casi tres décadas trabajando con la anguila peruana y de muchos más años desarrollando distintas pesquerías en el país, Sakana entiende que el verdadero valor de este reconocimiento no está únicamente en haber sido la primera empresa del mundo en obtener la certificación MSC de Cadena de Custodia para esta especie. Está en el camino recorrido para alcanzarla y en la convicción de que proteger una pesquería comienza mucho antes de cualquier auditoría.
Ese proceso, construido junto con otras empresas, las autoridades y la comunidad científica, es el que hoy permite mirar hacia el futuro con una base más sólida y con el desafío permanente de seguir mejorando.
Más que un punto de llegada, la certificación representa el compromiso de seguir fortaleciendo una pesquería cuyo desarrollo comenzó hace casi tres décadas y que hoy marca un precedente para las pesquerías peruanas.